Más de 250 personas participaron en el Encuentro de Agentes de Pastoral Familiar

Sobre el Sínodo de la Familia

IMG_7081Más de 250 personas asistían este sábado, 16 de enero, al Encuentro de Agentes de Pastoral Familiar celebrado en el salón de actos del Seminario de Badajoz. El Encuentro, que estaba organizado por las delegaciones episcopales para la Pastoral Familiar, Educación y Catequesis, iba dirigido especialmente a agentes de pastoral, movimientos familiares, catequistas, profesores, sacerdotes y laicos interesados por conocer y vivir lo que nos pide la Iglesia a la luz del Sínodo de los Obispos sobre la Familia.

La apertura corrió a cargo de don Celso Morga, Arzobispo de Mérida-Badajoz, que dio la bienvenida a los asistentes y afirmaba que la familia no es una institución “que aprisione, que no haga felices a sus miembros, sino que está pensada por el Creador para unir en alma y cuerpo a un hombre y una mujer, haciendo que cada uno, los hijos y, al mismo tiempo, toda la sociedad, puedan alcanzar su plenitud como personas humanas, con esa dignidad de hijos de Dios”.

IMG_7080Durante la jornada se escucharon tres ponencias que corrieron a cargo de Nieves González Rico, directora de la Fundación Desarrollo y Persona, quien habló sobre «La Misericordia en la educación afectivo-sexual»; Mons. Amadeo Rodríguez Magro, obispo de Plasencia y presidente de la Subcomisión de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española, quien apuntó c; por último, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, obispo de Bilbao y presidente de la Subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española, habló sobre la Asamblea del Sínodo,en la que él participó en Roma.

Nieves González Rico (Audio ponencia)

La primera ponencia fue de Nieves González Rico, Directora de la Fundación Desarrollo y Persona, que hablaba de la misericordia en la educación afectivo-sexual.

Comenzó afirmando que “la educación afectivo-sexual coincide con la educación para el amor” y que “educar es ayudar a que nuestros hijos crezcan en lo que son”. También afirmó que la educación afectivo-sexual es acompañar a nuestros hijos para que la vocación que tenemos en la vida, que es amar y ser amado, se cumpla”.

González Rico destacaba que todos hemos sido pensados, queridos y creados por un Dios que es amor y relación, que la grandeza de nuestro cuerpo es que vivimos por él, que también nos limita, pero que en ese cuerpo está grabado por Dios la posibilidad de de amar con su mismo amor.

En su intervención advirtió que tenemos una segunda piel, que son las virtudes como la prudencia, la fortaleza, la justicia o la castidad que son los cimientos, y unos pilares, entre los que destacó el amor que tiene como consecuencia el dar vida. El amor está, dijo, en la ternura, en los pequeños detalles. De la libertad nace la capacidad de

comprenderse y el cerramiento que da seguridad en la vida es la misericordia.

Tras desarrollar pedagógicamente la parábola del Hijo Pródigo afirmó que no se puede educar en el amor, la fidelidad y la ternura sin experimentarlos y defendió que Dios no nos necesita sólo como colaboradores en el don de la Creación, sino también en el don de la reconciliación, de la misericordia, del perdón.

Por último advirtió que nuestros hijos, educados para triunfar, se encuentran con límites que generan miedos que pueden llegar a persuadirlos de que exista una casa construida sobre roca, de la existencia de un amor verdadero.

Monseñor Amadeo Rodríguez Magro (Audio ponencia)

Posteriormente intervenía el Obispo de Plasencia y Presidente de la Subcomisión de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española (CEE), don Amadeo Rodríguez Magro, que ofrecía orientaciones pastorales para la coordinación de la parroquia, la familia y la escuela en la transmisión de la fe. El Obispo de Plasencia tuvo como referente en su ponencia el documento de la Conferencia Episcopal Española que lleva el mismo título que la ponencia.

Partía Monseñor Rodríguez Magro de la pregunta ¿cómo hoy, en las etapas de la iniciación cristiana, hemos de transmitir la fe en la familia, las parroquias y la escuela? Para ello hizo una radiografía de la sociedad actual y sus valores, caracterizada en este terreno –dijo- por el debilitamiento del papel de los padres en la educación de los hijos y el debilitamiento en el proceso de transmisión de la fe.

Centrándose en el magisterio de Benedicto XVI se refirió a lo que el Papa emérito definió como “emergencia educativa”. Nos encontramos –señaló don Amadeo- con grandes obstáculos que nos dificultan transmitir conocimientos y valores sólidos. El pensamiento contemporáneo está marcado por el escepticismo (actitud de desconfianza ante las verdades), el relativismo (actitud que considera a la verdad condicionada por el sujeto) y el nihilismo (negación de todo principio político, religioso o social). Todo ello impide o dificulta que la naturaleza y la Revelación fluyan con naturalidad y hace que los valores se creen a cada instante según los intereses de cada uno, se rompa el diálogo entre las generaciones y se ponga en riesgo el equilibrio entre la libertad y la disciplina. “Si no hay reglas de

comportamiento, no se formará para aguantar las pruebas que se presentarán”, afirmó.

El sujeto debe admitir los principios morales y reconocer la verdad objetiva, debemos superar la mentalidad de que Dios está ausente de la vida de las personas, dijo el Obispo de Plasencia, que advirtió que también dentro de la Iglesia hay dificultades para transmitir la fe y tampoco ayuda el ambiente familiar. Por todo ello manifestó que “tenemos ante nosotros un gran reto: redescubrir un itinerario de formación integral para nuestros niños y jóvenes, y sobre todo darnos cuenta de que lo que somos y hacemos merece la pena”.

En este ambiente de análisis de un realismo pesimista, “hay también muchos signos de la presencia de Dios”, continuó, al tiempo defendió que entre la familia, la parroquia y la escuela tiene que haber una gran alianza, ya que a las tres une un mismo proyecto.

Monseñor Amadeo Rodríguez Magro advirtió que no debemos dar por supuesta la fe sino que “tenemos que trabajar haciendo propuestas de fe… debemos enlazar el saber con el actuar, ser catequesis vivientes”.

Finalmente ofreció algunas pautas de comportamiento y líneas de actuación. En cuanto a las primeras manifestó que le corresponde a la parroquia realizar una intercomunicación adecuada con los otros dos ámbitos, familia y escuela y que la parroquia se ha de hacer acompañar de la familia y de los profesores, al menos los de Religión, sin descartar a los demás.

Sobre las líneas de actuación propuso revitalizar la pastoral familiar, potenciar la formación de los catequistas y la de los profesores cristianos, haciendo incidencia en los profesores de Religión.

Monseñor Mario Iceta Gavicagogeascoa (Audio ponencia)

La jornada la cerraba el Obispo de Bilbao y Presidente de la Subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal, don Mario Iceta, que se refería al reciente Sínodo de la Familia, celebrado en Roma y en el que él participó.

Monseñor Iceta puso sobre la mesa siete ideas del Sínodo, recordando que el Santo Padre publicará a primeros de marzo la exhortación postsinodal.

El Obispo de Bilbao habló del matrimonio como vocación, ya que en su raíz está la llamada de Dios, por lo que “la familia y el matrimonio no están pasados de moda, como se ve en las

encuestas… el matrimonio es un plan de Dios, un diseño espectacular de Dios”, señaló, para asegurar después categóricamente que “necesitamos un lenguaje renovado, necesitamos hacernos entender”.

Don Mario Iceta afirmaba que la palabra de Dios viene a iluminar lo que Dios mismo inscribió en nuestro corazón pero a veces el pecado oscurece. También dijo que el hombre y la mujer juntos son los que mejor reflejan a Dios, y ello coronado con los hijos.

Otra de las ideas que destacó fue la preparación a la vida matrimonial y la celebración nupcial, que calificó de tiempo de gracia que debe implicar a la parroquia porque la Iglesia acoge a los nuevos matrimonios y porque es una oportunidad para evangelizar.

Siguió profundizando en la vida matrimonial, donde defendió que las parejas, aunque no estén casadas por la Iglesia, deben ser evangelizadas, ser acompañadas en la dimensión afectiva. “El arte de acompañar el Sínodo se lo encarga a las parroquias”, desveló, al tiempo que pedía formar agentes de pastoral familiar.

Otro de los puntos abordados fue la responsabilidad procreadora, donde se detuvo a analizar que el amor conyugal es el único que entrega el cuerpo, va más allá de la dimensión humana, tiene carácter sacramental. En este apartado se habló de la bondad de los métodos naturales que respetan la naturaleza de los esposos y recordó que los padres tienen el derecho de elegir la educación de sus hijos, ya que generan personas y ello conlleva la educación.

Otro de los temas abordados fue la Iglesia en salida como oportunidad de evangelización, donde dijo que los esposos deben contar con ayuda en situaciones de riesgo de separación y que en casos de infidelidad es necesaria una gran obra de reparación. “La reconciliación es tan importante en la vida de la Iglesia que hasta es un sacramento”, sentenció. También se aludió a la prevención y acompañamiento en casos de soledad, abandono y malos tratos.

El Obispo de Bilbao se detuvo, por otro lado, en quienes permanecen fieles al vínculo y en los divorciados vueltos a casar. Sobre estos últimos hizo dos preguntas: ¿cómo integrarlos en la vida parroquial? y ¿cómo hacer que sientan a la Iglesia como madre?

Finalmente habló de acompañar a las familias como evangelizadoras y de acompañarlas en la dimensión social, ya que la familia ha sido el gran colchón de la crisis y en ella es donde descubrimos las pobrezas de nuestro mundo.

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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