La vida consagrada protagonizó la segunda Asamblea diocesana

Las asambleas diocesanas daban este sábado un nuevo paso con la celebrada en la casa de oración de Gévora que ha congregado a casi 130 consagrados, la mayoría mujeres, procedentes de casi 30 institutos de vida activa, contemplativa e institutos seculares.

En el saludo inicial, tras la oración, el Arzobispo agradecía la gran participación y la disposición a compartir y escuchar. “Es una forma -dijo- de caminar en sinodalidad”. Don José Rodríguez Carballo dijo que “la vida consagrada es hermosa porque es diversa. No hay carismas mejores o peores porque vienen todos de la misma fuente, el Espíritu no puede tomar partido. Ciertamente para cada uno de nosotros, el carisma mejor es el propio, pero eso no quiere decir que, objetivamente, uno sea mejor que otro. Por tanto todos necesitamos los unos de los otros”.

Los trabajos de la Asamblea se iniciaron con la presentación de la síntesis de las aportaciones que salían de los 26 grupos de trabajo previos, centradas en cuatro grandes bloques: “Aspectos destacables en nuestra realidad extremeña”, “Luces y sombras en nuestra realidad eclesial”, “Hacia una Iglesia más evangelizadora-sinodal-misionera-corresponsable” y “Vida consagrada”.

Los participantes se repartieron en una decena de grupos para dialogar sobre esas aportaciones, de los que salieron una serie de propuestas repartidas en tres grandes apartados: “La evangelización en general”, “La sinodalidad y la corresponsabilidad” y “La mejora de la situación de la vida consagrada en nuestra diócesis”. Esas propuestas eran votadas tras la comida, cada participante señalaba tres propuestas. El resultado se conocerá en los próximos días.

Diálogo abierto

Los asambleístas tuvieron la oportunidad de mantener posteriormente un diálogo abierto en el que agradecieron la comunión e intercambio que ha supuesto la jornada. Expresaron su deseo de continuar en esta línea de conocimiento mutuo y formación. También agradecieron la oportunidad de conocer tantos carismas unidos y se preguntaron la forma de hacer llegar esta riqueza a los jóvenes que buscan su lugar en la Iglesia.

Finalmente, el Arzobispo intervino para agradecer las aportaciones y realizó algunas consideraciones partiendo de lo dicho por la asamblea. En primer lugar aseguró que en el mundo rural, actualmente, ha desaparecido casi todo menos la vida consagrada. También adelantó que “estamos trabajando en el diaconado permanente y en la institución de ministerios laicales, de momento nos estamos centrando en tres: lector, catequista y acolitado, aunque esto no está cerrado”. Don José aseguró que hay que dar mayor protagonismo al laicado, pero acompañado de formación “y en la diócesis -dijo- existen instrumentos que hay que aprovechar”.

El Arzobispo le dijo a las contemplativas que son imprescindibles en la vida de la Iglesia y que “tanto la vida activa como la contemplativa necesitan de una espiritualidad encarnada”.

El encuentro terminó con la celebración de la Eucaristía.

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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