Responsables de equipo y nuevos matrimonios equipistas se reunieron el pasado 25 de octubre en el Seminario Diocesano San Atón de Badajoz para vivir una jornada de formación, encuentro y oración bajo el lema «Dios escribe en nuestra historia».
El pasado domingo 25 de octubre, el Seminario Diocesano San Atón de Badajoz acogió la Jornada de Apertura Regional de los Equipos de Nuestra Señora (ENS) de Extremadura, un encuentro que reunió a responsables de equipo de la región para compartir una jornada de formación, reflexión y oración, renovando su compromiso con el movimiento y con la misión a la que están llamados como matrimonios cristianos.
Bajo el lema «Dios escribe en nuestra historia», la jornada fue una oportunidad para detenerse, escuchar, compartir experiencias y recordar que el camino de los Equipos de Nuestra Señora se construye desde la vida cotidiana de cada matrimonio, pero también desde la fraternidad y el acompañamiento mutuo.
La acogida, el servicio y la responsabilidad compartida
La mañana comenzó con un tiempo de acogida y oración, preparando el corazón para una jornada centrada en algunos de los pilares fundamentales de la vida de los equipos.
La primera reflexión estuvo dedicada a la importancia de la acogida, un elemento esencial para que cada matrimonio que se acerca al movimiento pueda sentirse recibido, escuchado y acompañado. Acoger significa abrir las puertas, pero también abrir el corazón; reconocer al otro como un regalo y hacerle sentir que tiene un lugar dentro de la comunidad.
A continuación, se profundizó en la función del matrimonio responsable de equipo, repasando las tareas y responsabilidades que implica este servicio. Ser responsable no consiste únicamente en coordinar reuniones o velar por su organización, sino también en cuidar la vida del equipo, favorecer la participación de todos sus miembros y ayudar a que cada matrimonio encuentre en él un espacio para crecer en la fe y en su vocación conyugal.
La tercera reflexión puso el acento en la responsabilidad vivida en pareja. El servicio adquiere un sentido especial cuando marido y mujer lo comparten, ponen sus capacidades en común y aprenden a caminar juntos, apoyándose mutuamente. No se trata de hacer más cosas, sino de vivir la entrega desde la unidad del matrimonio, haciendo del servicio una oportunidad para crecer también en la propia relación.
Unidos por la oración, llamados a transformar el mundo
La tarde comenzó retomando una dimensión imprescindible para la vida cristiana: la oración. A través de una dinámica vinculada a la iniciativa «Unidos por la oración», puesta en marcha el pasado año en los Equipos de Nuestra Señora de Extremadura, los participantes recordaron la importancia de sostenerse mutuamente desde la oración, creando vínculos de comunión que van más allá de la distancia y de las circunstancias personales de cada matrimonio.
La oración compartida nos recuerda que no caminamos solos y que el servicio necesita alimentarse del encuentro con el Señor. En medio de las responsabilidades familiares, laborales y pastorales, reservar un espacio para orar y poner en manos de Dios la vida de los demás es también una forma concreta de amar.
La jornada continuó con una reflexión sobre «Matrimonios que transforman el mundo: la misión de los Equipos de Nuestra Señora en la sociedad actual». Este momento invitó a mirar más allá de la propia realidad familiar y de la vida interna del movimiento, para redescubrir la llamada de los matrimonios cristianos a ser testigos del amor en medio del mundo.
La vocación matrimonial no se vive de espaldas a la sociedad. Al contrario, cada hogar puede convertirse en un lugar donde se aprende a amar, perdonar, dialogar, cuidar y acompañar. Desde esa experiencia cotidiana, los matrimonios están llamados a llevar esperanza a sus familias, amistades, ambientes de trabajo y comunidades, contribuyendo a construir una sociedad más humana y fraterna.
Los Equipos de Nuestra Señora ofrecen precisamente un camino para fortalecer esta vocación: matrimonios que, acompañados por otros matrimonios y sostenidos por la oración, desean vivir su fe con mayor profundidad y hacerla presente en todos los ámbitos de su vida.
Una Eucaristía para renovar el compromiso y acoger a nuevos matrimonios
La celebración de la Eucaristía puso el broche final a la jornada y fue uno de sus momentos más significativos. Durante ella, los responsables de equipo proclamaron su compromiso de servicio, renovando su disponibilidad para acompañar y cuidar la vida de los matrimonios que les han sido confiados.
Asimismo, los nuevos equipistas de la región leyeron su compromiso y fueron acogidos por la familia de los Equipos de Nuestra Señora de Extremadura. Fue un signo de alegría y esperanza: nuevos matrimonios que comienzan o consolidan su camino dentro del movimiento y que pasan a formar parte de una comunidad llamada a crecer en la fe, la amistad y la ayuda mutua.
Este gesto recordó que los Equipos de Nuestra Señora son una realidad viva, construida con la entrega de muchos matrimonios que, desde sus circunstancias y posibilidades, responden a la invitación de Dios a caminar juntos.
La jornada concluyó con el agradecimiento a todas las personas que hicieron posible el encuentro y a quienes asumen, con generosidad, la responsabilidad de servir a los demás.
Bajo el lema «Dios escribe en nuestra historia», los Equipos de Nuestra Señora de Extremadura comienzan así un nuevo curso con el deseo de seguir siendo hogares abiertos, comunidades de oración y espacios de acompañamiento, donde cada matrimonio pueda descubrir que no está solo en su camino.
Porque Dios continúa escribiendo su historia en la vida de los matrimonios, en los pequeños gestos de cada día, en el servicio compartido y en la alegría de caminar juntos. Y esa historia, vivida desde el amor, está llamada también a transformar el mundo.



