Mérida se une para decir “Sí a la Vida”

El pasado 22 de marzo, la ciudad de Mérida acogió la Marcha por la Vida 2026, una jornada marcada por la participación, la alegría y el compromiso de numerosas familias, jóvenes y grupos de toda la diócesis.
El encuentro dio comienzo en el atrio de la Basílica de Santa Eulalia, donde los asistentes pudieron disfrutar de una emotiva canción interpretada por el coro de Santa Eulalia, que ayudó a crear un ambiente de recogimiento y unidad antes de la lectura del Manifiesto por la Vida.

En él se recordó con claridad que “la vida es siempre un bien” y que toda persona, desde su concepción hasta su muerte natural, posee una dignidad única e irrepetible.


A lo largo del recorrido, los participantes caminaron juntos como signo visible de comunión, alzando su voz en favor de una cultura que acoja, proteja y cuide toda vida humana, especialmente la más frágil. El manifiesto invitó también a rechazar la “cultura del descarte” y a construir redes de apoyo donde nadie se sienta solo ante la dificultad.


La jornada culminó con la celebración de la Eucaristía en la Concatedral de Santa María la Mayor, que estuvo acompañada por los cantos de la Coral de Arroyo de San Serván, aportando solemnidad y belleza a la celebración.


En su homilía, el arzobispo D. José Rodríguez Carballo animó a los presentes a dar un paso más: no quedarse solo en ser defensores de la vida, sino convertirse en verdaderos custodios de la vida, llamados a acompañar, cuidar y sostener con amor cada situación concreta.


Asimismo, recordó con especial claridad que la Iglesia no condena a las personas, sino que proclama el valor sagrado de la vida y rechaza la muerte como respuesta, invitando siempre a la acogida, la misericordia y la esperanza.


Así, en un ambiente festivo y lleno de sentido, la Iglesia en Mérida volvió a alzar su voz con un mensaje firme y profundamente humano: toda vida importa, toda vida merece ser cuidada, amada y celebrada.

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