En Mérida y en Badajoz
La Basílica Santa Eulalia, en Mérida, el día 7, y la Catedral de Badajoz, el día 8, acogieron la primera misa polifónica en honor de san Josemaría EscriváLa misa fue compuesta por el organista, compositor y catedrático del Real Conservatorio de Música de Madrid, el extremeño Miguel del Barco, autor del himno de Extremadura, que la interpretó.
Los coros fueron el «Ciudad de Guadalajara» y el grupo vocal «Kromátika», también de Guadalajara.
En ambos lugares, la eucaristía fue presidida por el Arzobispo, don Celso Morga Iruzubieta, y concelebrada por varios sacerdotes en ambos lugares, tanto diocesanos como de la Prelatura.
La misa, que fue compuesta para voces mixtas y órgano, contiene las partes fijas de la Santa Misa: Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei.
El deseo de Miguel del Barco fue estrenarla en la Catedral de Badajoz, cuyos dos órganos ya conocía, y “son magníficos”, a decir del organista, pero finalmente fue estrenada el pasado 9 de enero en la Basílica Pontificia San Miguel, en Madrid, en una misa presidida por el cardenal Antonio María Rouco, arzobispo emérito de Madrid.La misa es fruto, en palabras de Miguel del Barco, de “la extraordinaria y providencial labor evangélica de san Josemaría, que tan beneficiosa ha sido y sigue siendo en el seno de la Iglesia católica y en el campo de la educación”.
¿Cómo surgió la idea?
Preguntado por cómo nació la idea de componer esta misa, Miguel del Barco nos contaba lo siguiente:
“Mi mujer tiene una amiga, Carmen Calvo, que es extremeña y es del Opus Dei; una vez nos invitó a un centro educativo de la Obra que cuenta también con restauración: comedores para enseñar a los chicos a cocinar, a servir… Da la casualidad de que también la jefa de cocina es extremeña, de Cáceres, y la tarta que habían preparado tenía los colores de la bandera de Extremadura, que hacía relación al himno que yo compuse. Cuando llegué a casa, recordé que yo había compuesto hacía muchos años ya una misa en castellano para un amigo mío, pero cuando me trasladé de Sevilla a Madrid, para ocupar la cátedra, se me incendió la casa de Llerena y perdí todo lo que había compuesto hasta el año 75, entre ello esta misa, pero conservaba algunas melodías.
Al llegar a casa ese día pensé que podía recomponer esa misa y dedicársela a san Josemaría Escrivá de Balaguer. Yo había leído algo de él sobre la virgen y pensé que los temas más importantes iban a ser la Salve solemne y una melodía popular del cancionero extremeño sobre la virgen y empecé a componer. Estuve seis meses trabajando y le entregué a Carmen Calvo la misa, sin darle más importancia. Ella se quedó impresionada y a la semana siguiente me llamó el rector de la Basílica San Miguel, en Madrid, y al final la estrenamos allí”.



