Nueva capilla de Adoración Perpetua en el Convento de Santa Clara (Almendralejo)

Adoracion 1 El pasado 25 de enero, a las 6 de la tarde, se  trasladó el Santísimo Sacramento a la nueva capilla preparada para la Adoración Perpetua en el Convento de Santa Clara de Almendralejo, precedida de una solemne procesión. Al termino de la misma se continuó con una liturgia de la palabra presidida por el capellán, Miguel Caballero, por cuatro sacerdotes y por más de 300 fieles que llenaba toda la iglesia y la capilla. Dentro del acto, cuatro adoradores de la madrugada dieron testimonio de su experiencia vivida a lo largo  de estos siete meses de Adoración Perpetua. Los cuatro testimonios impactaron mucho a toda la asamblea. Una hermana concluyó la celebración con una acción de gracias. Se procesionó el Santísimo hasta ubicarlo en la nueva capilla, donde quedó a la adoración de los fieles y de la comunidad.

A continuación reproducimos el testimonio de dos de ellas:

«Somos dos amigas, Maite y Juani. Sor Inmaculada nos pidió que contásemos nuestra experiencia de adoradoras de la madrugada. Tanto una como otra, hacíamos nuestras visitas al Santísimo cuando teníamos un ratito como cualquiera de vosotros. Cuando se empezó a barajar la posibilidad de la adoración Eucarística Perpetua, enseguida pensamos en la madrugada, sabiendo que sería complicado para muchas personas.

Gratamente hemos comprobado que, sin duda y como bien decía el Padre Justo, la madrugada es especial. Esa hora es un regalo del Señor, lo comprobamos semana tras semana, nos levantamos de la cama con ganas, sin pereza, desando llegar y estar esa hora con el Señor, que por cierto se pasa sin darnos cuenta.

adoracion 2La paz que se siente, solo contemplarlo te satisface. En la tranquilidad de la noche todo es diferente, es Él y tú, sin ruidos, ni distracciones.

Es un regalo que Dios nos da.

Juani: Para mí es además un reto personal en el que cada día le doy gracias a Dios por permitirme estar con Él.

Fue una elección desde el principio, ya que debido a mi enfermedad sería una forma de agradecerle al Señor que me mantiene con fuerza para venir a esa hora a contemplarlo, siempre en compañía de mi hermana Mayte, como yo la llamo, que me acompaña todas las noches tirando de mí. Es un momento que en el silencio de la noche se siente paz, tranquilidad,… donde me encuentro tan relajada y tan a gusto que no interfiere ningún otro pensamiento.

La noche me permite llorar, ¡es tan íntimo el encuentro con Él y tanta la satisfacción que alimenta la fe que tengo! y esto ayuda en mi lucha diaria.

Doy gracias por permitirme venir semana tras semana a gozar de  su compañía.

Animamos a los adorares de día que paséis un ratito en cualquier hora de la noche y comprobaréis lo que os decimos. SER ADORADORA ES UN PRIVILEGIO.

Juani y Mayte»