

El viernes 23 de septiembre, víspera de la Ordenación de diácono de Francisco Orán, tuvo lugar en la Capilla del Seminario San Atón una Vigilia de Oración por las vocaciones sacerdotales. Con el lema “Nadie nace siendo sacerdote”, se quería subrayar que las vocaciones son un regalo de Dios y que tenemos que pedir con insistencia ese regalo para nuestra diócesis. Dos testimonios, uno del ordenando y otro de Antonio Nieto, seminarista menor, dieron paso a un tiempo prolongado de oración delante del Santísimo. Después de la vigilia, y durante toda la noche, los seminaristas mayores, los seminaristas menores internos y externos y los formadores de la casa, estuvieron velando por turnos ante Jesucristo presente en la Eucaristía para pedirle al dueño de la mies que siga enviando obreros a su mies.


